
Qué es VERI*FACTU y qué tiene que hacer un bar
Tickets con código QR, registros que no se pueden borrar y un TPV con declaración responsable. Lo que cambia para bares y restaurantes, sin tecnicismos.
Un disco que se rompe o un virus que cifra el ordenador del TPV se llevan años de facturas. Tres copias, dos soportes, una fuera. Y probar que se restaura.

Cada mes nos llega alguien con el ordenador del TPV muerto y sin copia. A veces se recupera el disco; a veces no. Lo que se pierde no es el programa, que se vuelve a instalar: son los artículos, los clientes, las facturas de cuatro años que Hacienda puede pedir. Y con VERI*FACTU, los registros de facturación que hay que conservar.
Un servidor NAS en el local (nosotros trabajamos con QNAP) hace la copia cada noche, sola, del TPV, del programa de gestión y de los documentos. Cifrada y con contraseña. Desde el NAS, una segunda copia sale a otro sitio: otro NAS en casa del dueño, o un almacenamiento en la nube. Nadie tiene que acordarse de nada.
Una copia que nunca se ha restaurado es una esperanza, no una copia. Una vez al trimestre se restaura en otro ordenador y se comprueba que el programa abre y los datos están. Son veinte minutos y es la diferencia entre un susto y un desastre.
El ransomware entra por un correo y cifra todo lo que ve, incluida la copia si está conectada como una carpeta más. Por eso la copia del NAS se hace con usuario propio y solo lectura desde los ordenadores, y la copia externa está fuera de alcance. Con eso, un ataque se resuelve restaurando la copia de anoche.
Instalamos y configuramos el NAS, dejamos las copias programadas y le enseñamos a comprobarlas. Si ya tiene uno y no está seguro de que copie, lo revisamos.

Tickets con código QR, registros que no se pueden borrar y un TPV con declaración responsable. Lo que cambia para bares y restaurantes, sin tecnicismos.

Compraventa de una casa, transferencia de una moto, alta de un trabajador, un autónomo. La versión 1.2 añade las ramas de actividad: usted marca lo que hace y solo ve esos trámites.

Un plazo pasado es un cliente perdido o una sanción. Cinco costumbres que evitan el susto, y cómo un programa las convierte en rutina.